Esta pasada noche, en Port Said, se vivió una de las mayores tragedias del fútbol, dónde el fútbol jugaba como papel secundario y circunstancial. Hay que desmentir que no ha sido única y exclusivamente fútbol, no son ultras, ni radicales. Detrás de esto hay muchas más cosas, y es aquí donde se refleja la situación real en Egipto.
Es una vergüenza para la humanidad, esos comportamientos nos deben avergonzar, el fútbol no puede ser eso. Lamentablemente sucedió en un estadio, igual que pudo ocurrir en un concierto o una plaza, en cualquier lugar donde se hubieran congregado una multitud. Las víctimas se elevan a 80 y hay más de 1000 heridos. Después de lo sucedido la Federación se reunió anoche y “suspendió indefinidamente la liga”. El primer ministro egipcio, Kamal Al Ganzuri, ha anunciado la destitución de los dirigentes de la Federación de Futbol Egipcia a la vez que se han decretado tres días de luto nacional.
No se vio nada, todo empezó fuera del estadio y realmente en el campo sólo se vio la invasión de la afición del Al Masry, que iba a rodear a la del Al Ahly y se produjeron aplastamientos. El salvajismo de unos pocos contagia a unos muchos y prendido el fuego no hay quien les extinga. Esos no actuaron por motivaciones afectivas a unos colores, ni les gusta ni les une el fútbol, simplemente les atrae el incognito cobarde que ofrecen las muchedumbres.
Es una cosa incomprensible e imposible de pensar que ante tanta policía y no haya protegido a nade y haya actuado como estatuas. Allí se ha perdido el miedo absoluto a la policía y es la policía quien tiene miedo de que cualquier agresión se le vaya de las manos y acaben matando a trescientas personas en un día como hace un año en la Revolución Egipcia. Cuando los jugadores han entrado al vestuario, se han encontrado con víctimas por los suelos, todo ensangrentado y los médicos del Al-Alhy atendiendo ante aquel baño de sangre. Hace un mes, en ese mismo estadio ya se produjeron incidentes violentos, como tirar piedras, antes de haber entrado al estadio; así lo relató anoche en El Larguero: Juanjo Maqueda, técnico español del Al-Ittihad en Alejandría .“La pasión que es mentira, la insatisfacción permanente y la rebeldía contra el sistema.”
Todo esto es un retrato sociológico de ese Egipto en estado de crispación. No hay otra historia. Los egipcios están desilusionados y ven marchitarse todas las ilusiones que florecían en la pasada "Primavera". Se han dado cuenta que no han avanzado nada, siguen los militares en el poder; no ha llegado la democracia ni hay mejoras. Ahora ya todo lo ven decepcionante incluso el fútbol, que se vive de una manera pasional y totalmente diferente a como lo vivimos en nuestro país. Una pena para los sinceros aficionados que aún a estas horas se avergüenzan manifestándose en El Cairo. Luego presumimos tener cerebro con conocimiento racional. Lo que quedó claro es que el fútbol que tanto importa, y que esta pasada noche no importó nada. La tragedia succedida ayer noche NO TUVO NADA QUE VER CON ULTRAS DEL FÚTBOL NI SE COMPARA CON "HEYSEL" (1985). Simplemente es espejo de la crispación entre los egipcios que NO VEN LLEGAR LA DEMOCRACIA pasado un año del alzamiento de la Primavera Árabe.
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